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Rock and joy arqueo

Episodio 48 Arquear o no arquear, esa es la cuestión

Seguro que alguna vez has escuchado eso de que nunca deberías arquear mientras entrenas… o de que mucho cuidado con las regletas en la multipresa porque puedes lesionarte fácilmente.
Si no sabes de lo que estoy hablando te recomiendo que le eches un vistazo al episodio 18 sobre tipos de agarre. Pero de cualquier modo, el arqueo o la regleta, es un tipo de agarre en el que la articulación PIP, la segunda que encuentras desde la punta de tu dedo hacia adentro, forma un ángulo de 90º o menor.
El arqueo está relacionado con agarres positivos pequeños o regletas, pero realmente se puede usar en casi todos los agarres que te imagines… Y de hecho, es una de las técnicas de agarre más usadas entre principiantes y escaladores intermedios.
¿Conoces a alguien que esté empezando y se sienta cómodo en romos? ¿Te has planteado cómo te sientes tú en romos frente a otros agarres en los que puedes arquear?

¿Por qué es tan fácil arquear?

Arquear o regletear es super popular entre principiantes porque requiere mucha menos habilidad que agarrar con la mano abierta. Mientras que arqueando puedes ejercer fuerza hacia abajo, hacia afuera y un poco hacia los lados… usando el mismo agarre con la mano abierta solo podrás ejercer fuerza hacia abajo, y con un poco de fuerza hacia afuera lo sentirás inseguro. Mientras que para agarrar romos de forma eficaz necesitas una buena técnica y colocación corporal, para regletear de forma más efectiva solo necesitas apretar más fuerte. Es por eso que las regletas pueden parecer mejores agarres que otros más grandes para los que requieres una mejor técnica.

Otra posible causa del abuso del arqueo es la ansiedad. El miedo provoca un estilo de escalada lento y estático, que resulta en bloqueos largos y lentos. Para mantener estos bloqueos por debajo del hombro necesitas tirar hacia afuera con la mano que bloquea, y por eso se favorece el arqueo, ya que con mano abierta no serías capaz de mantener ese bloqueo profundo durante un movimiento lento de estas características. Hay muchas ocasiones donde escalar de forma muy lenta y segura sea una buena idea, sin embargo, si es tu patrón habitual, incluso cuando haces bloque o escalas en una zona bien protegida y segura, entonces incrementas muchísimo el riesgo de sufrir una lesión de poleas en algún momento.

Rock and joy arqueo

Abuso del arqueo

Sin embargo el abuso del arqueo conlleva un riesgo importante, ya que es el agarre más agresivo, el que más exige a tus tendones y poleas. Y su uso indiscriminado te pone en riesgo de sufrir lesiones en las dichosas poleas de tus dedos.
Dicho todo esto, para agarres pequeños el arqueo puede ser la única opción que tengas para poder agarrarte y resolver la secuencia… Entonces… Si es un agarre necesario en la escalada, pero con un potencial lesivo claro. ¿Deberías usarlo y entrenarlo?
Siendo el agarre con más riesgo de todos, cuanto más lo entrenes, más aumentarás el riesgo de sufrir una lesión de poleas o inflamación en tus nudillos. Pero está claro también que el mejor escalador, es el que es igual de fuerte en los diferentes tipos de agarre, incluido el arqueo.
Lo realmente difícil es equilibrar tu progresión en fuerza en un determinado tipo de agarre con evitar y prevenir cualquier tiempo de lesión.

¿Deberías arquear en el roco?

La lógica y el principio de especificidad nos dicen que si no entrenas las regletas, no progresarás o perderás fuerza en ese tipo de agarre. ¿Qué pasaría si no entrenaras nunca en arqueo y luego en tu proyecto tuvieras que usar una regleta muy pequeña y lesiva? Lo más probable es que no tuvieras fuerza para usarla y con un poco de mala suerte podrías lesionarte.

Sí que es cierto que hay escaladores avanzados que siguen este dogma y aun así progresan, pero esto tiene dos causas. La primera es que evitan el arqueo cerrado, es decir usando el pulgar encima del índice, pero no evitan el semi-arqueo y de hecho, la mayoría de agarres en pinza que se utilizan en las salas de bulder modernas se utilizan como una regleta en la que se cierra pinzando por debajo en vez de por arriba. La segunda razón es que muchos de estos escaladores luego utilizan el arqueo en la escalada en roca, y aunque mentalmente no cuente como entrenamiento, para la articulación sí que lo es

rock and joy regleta

Entonces, de nuevo ¿debería arquear en el roco o solo en roca? Yo desde luego evitaría el arqueo en la campus board ya que está demostrado que tarde o temprano te va a llevar a una lesión en los dedos. Sin embargo tanto en bloque como en la multipresa, estoy convencido de que es una técnica a entrenar si luego quieres poder usarla en la roca. 
Lo más seguro sería entonces entrenar tus ejercicios de fuerza con agarres tipo mano abierta y entrenar las regletas fundamentalmente en bloques desplomados. Dicho esto, entrenar el arqueo solo será relativamente seguro si tu técnica es buena. Si cada dos por tres pierdes los pies, o tienes un estilo muy violento, hacer boulder así será tan lesivo como el campus.

¿Cómo equilibrar los tipos de agarres?

Dicho esto, la mayoría de los escaladores (y me incluyo aquí) utilizamos el arqueo demasiado y nos beneficiaríamos un montón tanto en rendimiento como en prevención de lesiones de desarrollar nuestro agarre con mano abierta hasta conseguir un equilibrio sano entre ambos.
En mi caso, empecé a escalar en roca y fui avanzando muy poco a poco, arqueando como mi principal recurso sin mayor problema hasta hace un par de años. Sin embargo, cuando empecé a entrenar en serio y a apretar más en la roca me di cuenta rápidamente de que este estilo me estaba haciendo daño en los dedos. De hecho me puso de manifiesto algo de lo que no era consciente, y era que arqueaba en prácticamente todos los agarres, hasta romos o planos a los que buscaba alguna rugosidad para sentirme cómodo. He tenido la suerte de no tener ninguna lesión importante a estos respectos, pero bueno, hice los deberes… Al empezar a notar dolor, también empecé a conscientemente entrenar mi agarre con mano abierta, y puedo decirte que aunque no tengo la misma fuerza con ambos grips, sí que andan más equilibradas y escalando de forma natural, utilizo la mano abierta en una gran variedad de ocasiones en las que antes no lo hubiera hecho.

Ser capaz de sentirse cómodo y relajado con un agarre de mano abierta es una habilidad clave para todos los escaladores. Si no desarrollas esta habilidad, te pasará como a mi antes, y tu mente no verá la posibilidad de usarlo, empleando mucha más fuerza en encontrar y forzar un agarre tipo regleta donde no es necesario.

El perezoso. Ejercicio para equilibrar tu agarre de mano abierta

Para invertir esta tendencia podrías probar este ejercicio de forma consistente. En tu calentamiento, en vías fáciles, escala utilizando las siguientes reglas:

  1. No usar el dedo meñique o el gordo para nada
  2. Prohibido arquear lo más mínimo
  3. Prohibido envolverla presa con tu mano, solo agarrar con la primera falange

John Kettle llama a este ejercicio el perezoso. Si has visto una imagen de un perezoso, verás que tiene en sus patas tres garras enormes con las que se agarran eficazmente a las ramas de los árboles. Pues se trata de escalar con 3 dedos como si de estas garras se tratara, sin cerrar la mano y sin arquear ni usar los pulgares o meñiques.

Aunque no sea por supuesto la mejor ni la forma más eficiente de escalar, te estará dando un estímulo importante para usar agarres de mano abierta de forma eficiente… Y con el tiempo, acabarás incorporando este agarre cuando sea más eficiente a tu escalada normal.

¿Qué te parece? ¿Te atreves a escalar como un perezoso?

rock and joy perezoso
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Episodio 47 Ejercicios para mejorar tu técnica de pies

Técnica y lesiones

Tu calidad de movimiento, cómo progresas por la roca tiene una influencia enorme en las posibilidades que tienes de lesionarte. En ocasiones, lesiones recurrentes o crónicas pueden mejorarse o incluso curarse simplemente ajustando un patrón de movimiento. Y dado que los ejercicios para mejorar tu técnica son sencillos, no ocupan mucho tiempo, y no solo te hacen mejorar tu escalada, sino que previenen lesiones e incluso se pueden realizar cuando estás lesionado… ¿Por qué no incorporarlos a tus hábitos diarios? ¿Por qué no iniciar cada sesión de escalada calentando en una vía con un ejercicio específico para mejorar tu técnica?

Es más, dado que en la escalada realmente competimos contra nosotros mismos y la roca, por qué no, en vez de fijarte e imitar a aquellos que están más fuertes… Por que no intentas fijarte e imitar a ese escalador delgadillo, que parece imposible que escale el grado que hace, que realmente da el máximo de sus capacidades técnicas y tácticas para llegar arriba.

No me confundas, que estar fuerte está genial y es algo a lo que aspirar. Pero más aún creo que es necesario aspirar a exprimir la fuerza que tienes en este momento, a realmente ser capaz de optimizar cada esfuerzo que eres capaz de hacer.

Barreras que te impiden mejorar tu técnica

Antes de entrar en materia con los ejercicios, quiero plantearte dos barreras por las que quizás hasta ahora no te hayas propuesto mejorar tu técnica.
La primera son tus creencias… Quizás te dices y estás convencida de que no vas a ser capaz de escalar 7a… o de que te falta es fuerza o resistencia. El futuro no está escrito, y sin embargo esas creencias realmente están limitando tu potencial. Si realmente no crees que eres capaz de llegar a ese objetivo, ni siquiera lo vas a intentar… Sin embargo si te pones paso a paso seguramente descubras que mejorar tu técnica es una de las claves que te puede acercar al mismo. Si estás dispuesta a poner el esfuerzo mental necesario para realmente desgranar una vía que en cualquier momento harías fácil, dándote un paseo… Si quieres aprovechar para aprender todo lo que cada movimiento te puede aportar, habrás puesto la dirección al camino del perfeccionamiento, de convertirte en un maestro de la roca.

La otra barrera fundamental por la que la mayoría no se preocupa en mejorar su técnica es no reconocer que hay un verdadero margen de mejora. Cuando te caes en la última sección de una maratón de 35 metros, con los brazos a punto de reventar… Es muy fácil concluir que te falta resistencia. Cuando no alcanzas la presa en el lance y una y otra vez te caes en el mismo movimiento, es muy fácil concluir que te falta fuerza… Y sin embargo es muy fácil también no darse cuenta de quizás podrías haber escalado de una forma mucho más eficiente. Quizás con un mejor equilibrio habrías encontrado reposos que has pasado por alto, o chapado desde posiciones mucho más naturales… Todo esto es muy probable que te llevara a encadenar la vía, y sin embargo lo has pasado por alto, porque evidentemente el antebrazo te duele y te ha fallado, y por eso debe ser la causa directa de tu caída.

Espero haberte convencido a poner atención a tu técnica, a dedicarle un pequeño ratito cada día que salgas a escalar. A diferencia de tu nivel físico, que se deteriora si no lo ejercitas, la técnica que adquieras se mantiene, y un pequeño empujón cada día suma y suma en la dirección de la perfección.
Bien, pues la técnica de calidad nace en la buena colocación de los pies. En permitir que los pies soporten la mayor parte de tu peso que puedan. Utiliza bien tu equilibrio y carga bien tus pies, y entonces llegarás fresco al paso clave de la vía, te quedará energía para lanzar ese paso dinámico y clavarlo.

Ejercicios

Vamos con unos cuantos ejercicios para mejorar tu destreza con los pies.

 

Pies ninja

Este ejercicio es muy básico, pero a la vez es fantástico para obtener un hábito de movimiento económico de calidad. Es muy sencillo, en tu vía de calentamiento, o en el roco, coloca los pies de forma silenciosa y deliberada en las presas, sin puntear la pared, sin ajustar el pie después de ponerlo. Puedes pivotar el pie de forma deliberada para cambiar el canto exterior a interior, pero pon atención a los microajustes no planeados.

 

rock and joy pies ninja

Los dos pies en la pared

Este ejercicio te resultará muy fácil si has aprendido a escalar en roca, especialmente en placas tumbadas. Sin embargo puede resultar bastante complicado si has aprendido en un bulder, y estás acostumbrado al uso y puede que abuso de las banderas, donde apoyas solo un pie y extiendes la otra pierna a un lado para guardar el equilibrio.

De nuevo, en una vía sencilla, escala siguiendo la siguiente norma:

Tienes que tener los dos pies apoyados en presas siempre que muevas una mano.

Este ejercicio previene tres cosas, el abuso de banderas, terminar movimientos con solo un pie apoyado y el uso de reposos con un solo pie. Es cierto que hay ocasiones, especialmente en terreno desplomado, en las que balancear un pie en el aire es más eficiente que escalar con ambos pies en la pared. Pero son las menos, y de forma habitual hay que intentar usar ambos pies a la vez para descargar más peso en ellos, como haces de forma habitual mientras andas. Es posible que este ejercicio te resulte complejo, y que estés acostumbrado a tener tu peso solo en un pie incluso cuando no es necesario. Esto ocurre por dos razones principalmente:
La primera es que el cerebro humano es vago, y requiere menos esfuerzo mental y propioceptivo escoger un pie y colocar tu peso en lo alto que escoger dos y equilibrarlo. Sin embargo, por evitar el esfuerzo mental, incurres en un mayor esfuerzo físico.
La otra razón es la ansiedad. Cuando estás escalando nervioso, por que estás cansado, por un aleje, por que la vía es dura o cualquier otra razón… A veces te entra ansiedad, y escalas focalizando tu atención en el siguiente cazo, el siguiente canto grande, olvidándote de los pies. Y ahí es muy posible que para alcanzar la presa lejana te tengas que estirar mucho y pierdas un pie por el camino sin darte cuenta. Después de eso recolocas tus pies y vuelves a equilibrarte. Entonces al alcanzar la presa has perdido el equilibrio, y no solo has perdido eficiencia, sino que estás cargando tu brazo de una forma lesiva. El patrón a interiorizar es el contrario, en vez de focalizarte en la presa a la que quieres llegar, focalizarte en el pie que te va a hacer alcanzarla de una forma relajada y en equilibrio. Es decir ese pie que usarías una vez alcanzas la presa para equilibrarte, es el que necesitas usar para llegar a esta en equilibrio.

Plataforma

Este ejercicio es la continuación del anterior. Puedes usar el anterior una vuelta y este la segunda, porque viene a reforzar el concepto de escalar con ambos pies añadiéndole un potente matiz.
Imagina que la linea que une tus pies es una plataforma, y que tu cadera tiene que situarse por encima de esta plataforma para encontrarse equilibrada. 
Entonces el ejercicio consiste en escalar usando ambos pies como antes, pero poniendo el foco en mover la cadera a la posición de equilibrio sobre tus pies antes de mover la mano.
Inicias moviendo un pie y construyendo una plataforma. Sigues moviendo tu cadera a la posición de equilibrio sobre la misma, y por último mueves tu mano a la presa que quieres alcanzar.
Realmente el foco de este ejercicio es el equilibrio. Es obligarte a pensar en el pie y la posición que te va a hacer estar equilibrado, en vez de buscar el equilibrio una vez alcanzas la presa de forma ineficiente

Brazos estirados

Por último te voy a proponer un ejercicio que te resultará un poco “ortopédico” de primeras. Seguro que alguna vez has probado o pensado en escalar utilizando los brazos estirados la mayora parte del tiempo. Pues en este ejercicio vas a darle una vuelta de tuerca más al concepto.
De nuevo en una vía fácil, esta vez vertical o ligeramente desplomada, vas a escalar con la siguiente regla:
Cada vez que muevas una mano, el brazo que queda en contacto con la pared tiene que permanecer totalmente estirado. 0 bloqueo, no se dobla el codo.
Esta reducción en movimiento de tus brazos, te va a obligar a buscar el equilibrio usando tus piernas y la rotación de tu ronco, y salvando así energía de tus brazos.

Por supuesto que no se trata de luego escalar siguiendo estas limitaciones, sino de darle a tu cerebro situaciones en las que encuentras el equilibrio sin usar la fuerza de brazos, y que incorpores estos movimientos en tu repertorio gestual. Así poco a poco irás gastando menos energía y llegarás más fresco al paso clave, y además tendrás los codos y los tendones mejor a largo plazo.

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Rock and Joy accidentes

Episodio 46 ¿Cómo evitar accidentes por fallo humano?

La escalada deportiva, ¿Es un deporte de riesgo?

En el episodio de hoy vengo a tocar un tema escabroso, de esos que no nos gustan tocar, pero que está ahí… Los accidentes en escalada deportiva.
He estado investigando, buceando por papers, estudios e informes de federaciones y asociaciones, y tengo que decir que es muy complicado obtener una información veraz y contrastada sobre la tipología de los accidentes de escalada, ya que muchos de estos estudios mezclan distintos tipos de escalada, o comparan la escalada con otros deportes.
De cualquier modo quiero intentar transmitirte las conclusiones a las que he llegado con la búsqueda.

Hay varios estudios que comparan la siniestralidad de la escalada con respecto a otros deportes más comunes, para ello analizan la cantidad de lesiones ocurridas por cada 1000 h de práctica deportiva. En concreto un completo estudio realizado por el doctor Volker Schoffl en 2010, que aglutina el conocimiento de una veintena de estudios sobre distintas disciplinas de la escalada estima en 0.03 lesiones por 1000 h en escalada indoor y  3.1 lesiones cada 1000 h en escalada de competición. Otro estudio del Australiano David Humphries sobre escalada en roca estima en 0.9 lesiones por cada 1000 h aglutinando distintas modalidades de escalada en roca. Estos datos contrastan con los relativamente seguros y más conocidos deportes como el fútbol entre 9.4, o el baloncesto 9.8 o el voleyball 6.7.

 

Estos datos, colocan a nivel estadístico a la escalada en roca y roco con un riesgo muy muy bajo, en comparación con otros deportes.
La Federación Española de Deportes de Montaña realiza unas estadísticas anuales de accidentabilidad y rescates, en las cuales el 50% de los accidentes vienen del senderismo y las carreras de montaña, y la escalada (en un sentido amplio, incluyendo la pared y la clásica) compone un 13% de los siniestros.

¿Y en qué consisten estás lesiones de escalada?

Evidentemente no es lo mismo una tendinitis que un esguince o una fractura.
El completo estudio de Volker Schoffl establece que entre un 58 y un 67% de los casos, las lesiones son producidas en las extremidades superiores, presumiblemente por sobrecarga. Es decir las por desgracia comunes lesiones musculares y tendinosas de las que hablé la semana pasada.

Entonces solo entre un 33 y un 42 % se producen en las extremidades inferiores, que corresponden fundamentalmente a traumas provocados por caídas.

Aquí es donde realmente se pone interesante la búsqueda, lo que a mí más me interesa descubrir. Cuando ocurre un accidente, una caída que conlleva una lesión. ¿Cuáles son las causas normalmente?

Y aquí es donde he tenido muchas dificultades para responder la pregunta, porque, según dónde esté hecho el estudio y la modalidad de escalada que se practique los resultados son muy variables.

La experiencia me dice que en el mayor caso los accidentes son fruto del fallo humano, normalmente por parte del asegurador, pero… ¿es esto cierto?
Los únicos datos que he encontrado sobre esto son del grupo de rescate de montaña de las montañas rocosas, en Boulder Colorado y fundamentalmente tratan sobre escalada clásica en uno y varios largos en El dorado canyon.

Del total de accidentes de escalada registrados, el 30% se deben a caídas de primero, el 21% a aseguramiento deficiente, un 18.5% a pérdidas durante el descenso de una tapia, un 15% a escaladores atascados mientras rapelaban, un 5% por caída de piedras y el resto muy variado

¿Y en escalada deportiva?

Estos datos no tratan sobre escalada deportiva, pero tienen una lectura bastante significativa. Si quitamos las pérdidas y los incidentes rapelando, tenemos cerca de un 60% de accidentes por caídas y un 40% por fallo humano asegurando, y un pequeño porcentaje por caída de piedras.
A falta de otros datos veraces, creo que es sensato asumir que en la escalada deportiva de un solo largo, el porcentaje de accidentes como consecuencia de una mala caída debe ser mucho menor que en clásica de uno y varios largos.
Esto daría como principal causa de accidentalidad en escalada deportiva al fallo del asegurador… De nuevo, esta conclusión está basada en los datos sobre escalada clásica y no es cien por cien fiable, pero concuerda con mi experiencia.

 

Entre estos fallos asegurando están la pérdida de control del aparato, ya sea grigri, reverso u otros y descender al compañero con una cuerda corta y sin nudo tope al final como accidentes típicos. 

Si llevas unos años escalando seguro que has escuchado o presenciado algún accidente de este tipo, que por suerte normalmente se queda en un susto, pero que puede llegar a ser mortal.

Y es que, como he comentado al inicio, la deportiva es una actividad bastante segura en comparación con otros deportes, pero que tiene un riesgo inherente real, y que en caso de romper la cadena de seguridad puede ocasionar consecuencias graves.

Me da una pena enorme cada vez que escucho que algo así ocurre, y por eso me he motivado a sacar este episodio, es algo tan sencillo, y por desgracia tan común, que con poder llegar a una sola persona para que cambie sus hábitos y evite que esto ocurra estaría más que encantado.

Hábitos de seguridad

El fallo humano existe, y desde el más novato al más experto, todos somos susceptibles de cometer un error u olvidarnos de algo. Por eso desarrollar hábitos de forma automática que garanticen o checkeen la cadena de seguridad son tu seguro, tu backup ante un despiste que puede tener cualquiera.

En el caso de las cuerdas cortas, mi hábito es tener siempre los dos cabos de la cuerda atados a la funda o sábana. Cuando escalo desato el cabo superior y me encuerdo y el otro cabo siempre queda anudado. Al bajar y terminar la actividad anudo el cabo. Es una precaución muy simple, un hábito que me libra de tener que cerciorarme si mi cuerda será lo suficientemente larga o no. Si he medido mal o me he despistado, el nudo final y la funda harán tope en el aparato asegurador y tendré que ver como bajar con seguridad… Pero no me voy a caer al vacío. Te invito a que cojas este pequeño hábito y que lo difundas, puedes estar salvándole los tobillos o algo más a tus amigos.

El otro hábito que no cuesta nada tomar es el partner check, vamos, algo tan sencillo como revisar el nudo del escalador si aseguras y el aparato del asegurador si escalas. Te va a llevar menos de 5 segundos, y no quedas peor por hacerlo. Por mucha experiencia que tengas, nadie te garantiza que un día te llamen por teléfono mientras te estás encordando y se te olvide terminar el nudo… o que hayas colocado la cuerda mal por el grigri o no hayas cerrado el mosquetón…

Con un simple checkeo visual, y un tirón de cuerda evitas del tirón una de las principales causas de accidente. Y con respecto a la pequeña probabilidad de que te caiga una piedra, la respuesta es obvia… Ponte casco, los hay súper ligeros y molones, no hay excusa!

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marco rock and joy

Episodio 45 ¿Qué es un guía de montaña en España?

Marco García

Hoy te traigo al programa a Marco García. Marco trabaja como guía de escalada y también como formador de técnicos y guías de escalada en varias escuelas.

En este episodio Marco nos cuenta en qué consiste ser técnico deportivo en escalada tanto nivel medio como superior, cuáles son las competencias y las oportunidades laborales, así como los retos que supone competir en un mercado laboral no regulado.

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Rock and Joy lesiones

Episodio 44 ¿Cómo afrontar una lesión de escalada?

Lesionarse forma parte del juego

Estoy seguro de que alguna vez durante tu carrera como escalador te vas a lesionar, si es que no lo has hecho ya… Somos humanos, y de igual forma que caerse, lesionarse forma parte del juego, nos guste o no. Eso no quita que por supuesto, hagas todo lo que esté en tus manos para prevenir lesionarte, y para recuperarte totalmente si ya lo estás.

Es por esto, que me parece tan interesante y necesario hablar de este tema, en concreto de cómo afrontar una lesión de la mejor forma posible.

Si como yo te apasiona la escalada, cuando te lesionas te das cuenta de lo importante que es para ti, al no poder hacer algo en lo que piensas o hacer a diario. Además, salvo que tengas una fortaleza mental excepcional, lo normal es que te afecte bastante emocionalmente el hecho de estar lesionado.

Sin embargo, con el enfoque correcto, la frustración que sientes puede ser la energía que necesitas para transformar tu lesión en el vehículo que te va a llevar a volver mejor escalador que antes. Tony Robbins dice que le encanta estar frustrado, porque cuando lo está, sabe que está a punto de tener una revelación. Vaya mentalidad! Sé que es fácil decir esto cómodamente desde mi silla, sin embargo, al igual que el miedo te puede ayudar a estar concentrado, la frustración te puede ayudar a resolver un problema, aprovéchala.

Respuestas usuales frente a una lesión

Dos respuestas negativas a esta frustración que se dan mucho entre los escaladores son la negación de la lesión y no hacer nada.

En muchos casos, tienes tanta motivación, tanta pasión por subirte a la pared, que te niegas que tienes una lesión. Te auto engañas, y sigues escalando, calentando bien, poniéndote esparadrapo a tope, quizá tomando ibuprofeno… Y esto tiene un riesgo enorme, especialmente en las lesiones más comunes en la escalada. Las lesiones por sobrecarga en tejidos conectivos, como tendinitis y bursitis de los rotadores, codo de tenista o golfista, y las pequeñas rupturas en las poleas. Estas lesiones comunes, suelen empezar con pequeños síntomas, pequeños avisos que si escuchas bien pueden darte las claves para solucionar de una forma rápida y efectiva… y que sin embargo si no se atienden pueden cronificarse y convertirse en lesiones realmente severas que pueden dejarte fuera de juego una temporada.

Salvo que tengas muchísima experiencia con ese síntoma, ese dolor en concreto, y sepas que es algo pasajero de unos días que no tiene importancia; negar que lo tienes y no hacer nada al respecto te va a llevar de camino a una lesión gorda tarde o temprano.

escalada cacin

Aceptación

Acepta lo que te está pasando y ponte en camino a la recuperación. En la gran mayoría de los casos, recuperarte de una lesión no requiere que dejes de escalar, simplemente requerirá que cambies tu hábitos. Que cambies el chip del rendimiento al modo recuperación y cambies tus metas a corto plazo, focalizandote en qué puede hacerte un mejor escalador en el medio y largo.

He empezado diciendo que lesionarse forma parte del juego, si llevas lo suficiente escalando lo habrás visto a tu alrededor. Pues cuando estés lesionado, no te compares con tus amigos que están a tope ahora mismo. Acuérdate de que también ellos también han pasado por ahí… O de que quizás tengas a algún amigo que lo esté, compararte no te va a aportar nada útil.

Sin embargo, reenfocar tus metas, tu planificación de una forma agresiva para potenciar tu recuperación la va a reducir y te va a hacer sobrellevarla de una forma más agradable.

agarre mano abierta

Efectos positivos de la lesión

Dicho esto, a parte de minimizar los efectos psicológicos negativos inherentes a una lesión, también hay efectos positivos que hay que aprovechar. Seguro que has escuchado o visto casos en los que alguien vuelve a escalar después de una lesión más fuerte, más completo, mejor escalador. Que pocos meses después de recuperarse de un calvario consiguen superar su máximo grado y parecen superar con facilidad retos que antes de su lesión le parecían imposibles.

Esto normalmente sucede porque cuando te lesionas, necesariamente dejas de focalizarte en el corto plazo, en esa vía que te motiva, entrenar con tu colega el martes o el viaje del fin de semana… Y con suerte tienes tiempo para reflexionar sobre aspectos más importantes, como, ¿qué hábitos te han llevado a lesionarte? ¿Qué aspectos de tu escalada estás ignorando que te podrían hacer mejorar un montón? ¿Qué debilidades podrías trabajar mientras te recuperas, escalando muy por debajo de tu nivel máximo? En definitiva, todo eso que estás ignorando cuando estás sano, estás a tope, y naturalmente estás buscando dar tu máximo y divertirte.

Si realmente te pones en este camino, tu rehabilitación será mucho más efectiva, reconfortante y útil que si te limitas a hacer los ejercicios que te manda el fisio en el mejor de los casos, o a esperar en el peor.

Si tienes la posibilidad de seguir escalando mientras te recuperas, aunque sea a un nivel muy inferior al que normalmente escalas, ¡hazlo! Pero con cabeza, y saldrás reforzada. Cambiar de aires, de tipo escalada, de escuela, de roca o de rocódromo… practicar en vías fáciles y bonitas en las que normalmente no te meterías… Todo esto tiene el potencial de mejorar tu técnica en aspectos que normalmente ignoras.

Es normal que la idea de escalar cosas muy fáciles no te atraiga… Pero si es eso o no escalar en absoluto y limitarte a hacer ejercicios de rehabilitación? ¿Y si ese regimen orientado a corregir una debilidad en tu escalada te va a hacer mucho mejor cuando estés recuperado?
¿entonces te atrae más?

Como en muchas otras ocasiones te he comentado, la mentalidad que adoptes con respecto a tu lesión, va a ser en definitiva la que determine si es una experiencia dolorosa o una experiencia rica que te hace volver en un punto más alto al que lo dejaste.

Mentalidad del crecimiento en la lesión

La motivación es más fácil de encontrar si le das sentido a lo que haces. 

Si eres capaz de ver la lesión como una oportunidad de dar un paso atrás y reforzar debilidades, replantearte tus rutinas y mejorar tu técnica para volver mejor escalador; quizás lo consigas, y quizás no, pero en cualquier caso tu experiencia será muy distinta a si te abandonas a la frustración y la queja.

 

¡En cualquier caso! Espero que no estés lesionado, y si lo estás te mando un abrazo y mucho ánimo. A tope a recuperarse!

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Episodio 43 Marta Gonzalez y Migue Sancho

En este episodio te presento a Marta Gonzalez, una de mis primeras alumnas de coaching. Después de unos cuantos meses trabajando juntos Marta me propuso entrevistarme ella a mi con motivo de mi recién estrenado salto a la octava dimensión.

Así que en esta charla cercana entre amigos espero traerte un montón de motivación, ya estés entrenando para tu primer 8b o empezando a hacer V en roca.

Si te ha gustado por favor suscríbete, me puedes encontrar en Ivoox, Itunes, Spotify y en Youtube y por supuesto en rockandjoy.com, comparte y deja un comentario, estaré encantado de responderte.

 El mundo es tu rocódromo, sal ahí fuera y disfrútalo!

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Episodio 42 Actitud, uno de los otros 4

Los grandes 4

Seguro que has escuchado que hay 4 grandes factores en la escalada, la técnica, la relación fuerza-peso, la resistencia y la mentalidad. Es innegable que estos constituyen las claves básicas de la escalada y que deberías de prestarles atención por igual si quieres mejorar, disfrutar y tener una larga carrera en la roca.

Sin embargo, seguramente como yo, no te dediques al 100% a la escalada, y la compagines lo mejor que puedes entre tus estudios, trabajo, familia, y puede que otros deportes y aficiones… 

Como es natural, has puesto a la escalada dentro de un marco, de unas rutinas, de un entorno y solamente imaginas la posibilidad de mejorar desde el ángulo del ambiente que te rodea, tocando qué puedes hacer con los 4 grandes factores durante tus sesiones de escalada.

Los otros cuatro factores

Sin embargo, si estás dispuesto a abrir el prisma y mirar desde una perspectiva más amplia, te darás cuenta de que existen más factores clave en la escalada, en concreto otros 4, tu actitud, tu estilo de vida, tus circunstancias concretas y tus tácticas. Por muy bien que lleves los factores clave, por muy bien que escales, estos otros cuatro tienen el potencial de de entorpecer o elevar tu escalada aún más.

Si me meto a analizar estos 4 me daría para una masterclass por lo menos, pero sí que te invito por lo menos a replantearte que puedes hacer en estos aspectos si quieres.

Actitud

Hoy quiero profundizar en la actitud, más concretamente en el “no puedo hacer eso”, “no puedo caerme de primera”, “no puedo escalar techos”, “no puedo escalar con alejes”, “no puedo escalar esta vía” etc.

Se tiende a alargar demasiado el trabajo que se hace en áreas en las que te sientes cómodo, como por ejemplo mejorar más tus regletas, en vez de atacar tu agarre con mano abierta… O mejorar los chapajes forzados en vez de atacar a tu miedo a volar y chapar más arriba desde un canto bueno…

Pero cuando intentas salir de tu zona de confort y probar algo nuevo que has estado evitando, en muchas ocasiones ocurre lo contrario, abandonas pronto…

Pero no demasiado pronto… Cuando has reunido el suficiente coraje como para enfrentarte a un nuevo reto fuera de tu zona de confort, como practicar los techos o las caídas, normalmente estas verdaderamente determinado a hacerlo y llegas lejos, muy lejos… Y sin embargo sueles abandonar justo antes de conseguirlo.

Mi amigo Borja, dándolo todo en la mítica Orión

El punto crítico en la curva de aprendizaje

Estar justo ahí es el punto más vulnerable de la curva de aprendizaje. Cuando tienes todos los síntomas del esfuerzo y la lucha… Cuando casi has olvidado lo fácil que era avanzar al principio. Cuando es muy complicado sentir lo cerca que está conseguirlo.

¿Por qué?

Pongamos que te aterrorizan los desplomes, que volar con tanto aire alrededor con los antebrazos petados te provoca ansiedad y un miedo incontrolable. Sin embargo decides tomar acción y empezar a practicar y practicar, y empiezas a escalar y a volar en desplomes pasando mucho miedo.

Sin embargo al cabo de un par de semanas, ya no tienes miedo, simplemente es muy desagradable. Al cabo del tiempo vas incluyéndolo en tu dieta de escalada y con solo algo de ansiedad eres capaz de escalar en terreno desplomado y enfrentarte al aire. Pero enfrentarte día a día a lo mismo no es divertido, y ahora no notas el avance que notabas al principio, incluso parece que ha dejado de funcionar.

Te has metido en una vía en tu grado máximo desplomada y vuelven los miedos a saco! 

Sería fácil concluir que no vales para escalar desplomes, que te da miedo y que nunca lo vas a lograr… Sería lo lógico después de comprobar cómo han vuelto los síntomas, y de no sentir progreso en los últimos días o semanas.

Estás casi ahí, casi lo has conseguido. Estás en un punto en el que tu miedo al desplome y a la exposición es tan bajo que lo incluyes de forma natural y te has atrevido a probar una vía realmente dura en este estilo. De hecho no te lo hubieras ni planteado de no ser por el trabajo que llevas.

actitud-escalada

Estás casi ahí, y una vez que lo consigas, te apuntas un tanto enorme, consigues una habilidad clave… A no ser que la cagues estando tan cerca y de repente empieces a evitar caerte en desplomes durante una temporada. Una vez que lo consigues, la confianza y la habilidad están en ti, pero si abandonas, por muy cerca que estuvieras, vuelves a la casilla de salida… y lo que es peor te atascas en esa escalera infinita que te lleva del dolor al hacer un esfuerzo y no culminar al dolor de nuevo…

Entonces…

¿Cómo puedes saber que estás casi ahí? ¿Cómo lidiar con la confianza en este caso?

La clave para pasar por ese momento crítico en el que casi estás ahí pasa por entender que es parte del proceso, que así funciona tu cerebro y reinterpretarlo quitándole el velo negativo que ponen tus emociones.

Me explico, cuando tras un esfuerzo tremendo y continuado, sigues teniendo miedo a volar, sigues cayéndote en el último paso antes de la cadena… Piensas “No puedo más, hasta aquí he llegado”. Sin embargo, este es el lenguaje de tus emociones negativas, y no es cierto.

Lo que pasa en realidad es, “Estoy luchando a tope y ha llegado un punto en el que el sufrimiento de seguir parece que es mayor que las probabilidades de conseguirlo” o “Siento que no puedo más, y no sé si debería seguir o no”

La realidad es que puedes más y sobre todo que tienes la capacidad de decidir si sigues o no. 

Pero para tomar una decisión acertada necesitas más información. Evidentemente puedes sentir la frustración, la fatiga, el cansancio… Pero también puedes hacerte la siguiente pregunta.

¿Cuánto progreso llevo recorrido ya? ¿Cuánto crees que te queda en comparación al camino que has hecho?

Recuerda que el momento más duro es junto antes de lograrlo, ya sea una habilidad, romper con un límite mental o encadenar un proyecto a largo plazo. 

Volviendo al ejemplo de los desplomes, has estado cayéndote en desplomes desde hace un año… Pero en vías duras y con alejes el miedo vuelve… ¿Por qué? Ya te sientes bien en tu escuela local, en vías que antes te daban miedo, e incluso escalas tranquila vías muy desplomadas por debajo de tu máximo grado… Entonces estás casi ahí. Sólo te falta enfrentarte a esta última prueba para conseguirlo, no estarías aquí sin el trabajo previo.

Para tomar la decisión correcta, por mucho que te pesen las emociones negativas, además de escuchar los síntomas del cansancio y la lucha, también hay que apilar y medir los logros que llevas cosechados y balancearlos fríamente.

Entonces, realmente ¿“no puedes”?

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Episodio 41 Visualización

Hoy vengo a hablarte de la herramienta mental que más efectiva me resulta y que cada vez uso más. De hecho ha sido una de las claves de mi reciente proyecto de 8a.

Te hablo de la visualización. Es sin duda la herramienta psicológica más usada en cualquier práctica deportiva, y la escalada no iba a ser menos.

¿Cómo funciona?

Sabemos que el subconsciente sigue lo que tu mente consciente está pensando. Si estás focalizandote en algo positivo, no puedes estar pensando en algo negativo a la vez. No puedes sentir dos cosas opuesta como miedo y alegría a la vez.

Cuando visualizas algo tu cerebro dispara las mismas neuronas y activa los mismos procesos que preparan la acción que estás visualizando, de hecho cuando imaginas un movimiento todo el proceso interno es idéntico a parte del último impulso mandado a través de tu columna para hacer que la musculatura se mueva, sin embargo sí que se mandan impulsos que la activan que son los que te han hecho salivar, o los que te hacen dar patadas cuando estás soñando.

Las ventajas de visualizar entonces son obvias. No te hace falta conducir hasta la roca, no machacas tu piel, no te puedes lesionar, no te caes, no te cansa… Y sin embargo consigues prepararte de una forma específica y similar a la que entrenarías en la propia roca.

Personalmente, utilizo la visualización un montón, entre pegue y pegue, justo antes de empezar una vía, en los reposos… Pero los momentos más útiles, en los que visualizar es más efectivo como entrenamiento, son cuando estás realmente relajado. Recién levantado o justo antes de acostarte. La última opción tiene la ventaja añadida de que la mente tiende a repetir durante la noche el proceso que hayas estado haciendo justo antes de dormir, así que si visualizas en ese momento, es muy probable que pases parte de la noche entrenando y refinando esos movimientos. ¿No te parece fantástico?

El objetivo de una visualización bien hecha es ponerte en un estado mental óptimo, en que tu confianza esté en el lugar justo, que no vayas sobrado pensando que vas a ir volando por la vía, que seas realista sobre el esfuerzo y el reto, pero que mentalmente lo consigas, una y otra vez. Visualizando es importante que no te caigas…

Formas de visualizar

Hay varias formas distintas de visualizar y cada una te va a aportar más en una u otra situación. De hecho si eres capaz de combinar varias, encuentro que es incluso más efectiva.

La primera sería la perspectiva interna, es decir visualizar la escalada en primera persona, como si estuvieras tú escalando la vía.

La segunda sería la perspectiva externa, o visualizarte escalando como si fueras un espectador, con la ventaja de poder elegir la perspectiva que más te guste.

La tercera, más que una visualización, sería una experimentación, la llaman visualización kinestésica, y consiste en imaginar lo que sentirías escalando, tanto a nivel interno como externo.

En general encuentro que la visualización kinestésica es la más potente para mí, sobre todo si la combino con alguna de las otras dos. El ideal es entonces imaginar, ya sea desde una perspectiva u otra el total del proceso, visual, kinestésico, auditivo y olfativo. Sentir la cuerda atada a tu arnés, los gatos en tus pies, el magnesio en tus manos, el tacto de la regleta, el sonido del clip del mosquetón, la respiración en tu pecho, el viento en tus oídos, sentir como los antebrazos se van hinchando, como la ansiedad va creciendo, como consigues bajar las pulsaciones en un reposo, como gritas de emoción cuando grapas la cadena.

Como toda habilidad, la visualización tiene que ser practicada y mejora con la misma. Pero lo mejor de esta, es que se retroalimenta, y conforme mejor seas la vas a ir incorporando en tu rutina sin ni siquiera darte cuenta.

Además de todo esto, puedes introducir tu propio movimiento en la visualización para hacerla todavía más completa. Eso sí, cuidado con tus muebles!

Adam Ondra visualizando para su proyecto Silence 9c

¿Qué tipo usar?

Sobre qué tipo de visualización ayuda más en cada momento hay mucho escrito, pero no hay un quórum absoluto, ya que cada persona es única, así que te invito a experimentar por tu cuenta.

Aun así, se intuye que para mejorar tu calidad de movimiento, para movimientos nuevos y secciones muy técnicas y precisas, la visualización en tercera persona es la que mejor funciona. Si la unes a la kinestésica tendrás la recreación perfecta para mejorar tu precisión.

Jerry Moffat explica que para las competiciones es la que mejor funciona, en este caso yo no lo he comprobado, pero tiene sentido que al verte compitiendo como un espectador, al lado de tus contrincantes, tu motivación y espíritu competitivo se disparen. 

Sin embargo para movimientos duros y explosivos, para prepararte para un pegue a muerte a un proyecto o una vía a vista, lo que a mi me funciona mejor es la visualización en primera persona o asociada.

De hecho es así como me he preparado para mi encadene, visualizando en primera persona y sintiendo absolutamente todo. Desde que cojo el cabo y me hago el nudo, como lo hago, lo termino y lo remato. Me pongo los gatos, me doy magnesio, miro a la vía, declaro mentalmente mi intención, y empiezo a escalar. Imagino y siento los movimientos y secciones fáciles, los reposos, los chapajes, y por supuesto también las secciones duras. Pero no lo dejes cuando hayas pasado el paso duro… Muchas muchas veces los encadenes se van al garete en la última chapa cuando todo lo duro estaba ya hecho, por haber subestimado una sección fácil yendo petado y con la presión de encadenar. Representalo todo, cómo te sentirás cuando pases el crux, cómo llegará la ansiedad sabiendo que te quedan aún 10 metros y vas a punto de estallar, cómo vas a ir ganando lo que puedas en cada sacudida de antebrazos, cómo vas a hacer los chapajes que te quedan, y cómo vas a llegar a la reunión. Y no acabes ahí tampoco, visualiza cómo vas a celebrarlo y qué vas a sentir cuando encadenes. No solo te va dar la concentración de tener todos los factores controlados, sino que vas a poder disfrutar de tu encadene incluso antes de hacerlo y le estás poniendo a tu mente una motivación extra, un premio al que optar cuando lleguen los momentos de flaqueza en la vía.

Y tú, ¿visualizas?

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Episodio 40 Cuestión de confianza

¿Alguna vez te ha pasado que has llegado a la roca, a una vía dura que no conocías, la has mirado y has sabido que ibas a encadenarla a vista? ¿Y cómo fue el pegue? ¿Encadenaste luchando a muerte?

O por el contrario, has mirado a una vía y te has sentido pequeño e intimidado, interiormente te decías que no ibas a poder escalarla, te has excusado incluso antes de ponerte los gatos, me encuentro cansado, hay mucha humedad, la vía es muy desplomada para mí… ¿Cómo fue entonces?

En este episodio voy a hablarte de la confianza, algo que juega un papel fundamental en la escalada y de lo que se habla menos de lo que me gustaría.

¿Qué es esto de la confianza? La confianza no es más que una creencia, la creencia en tu habilidad propia de conseguir algo, en este caso escalar una vía.

Seguro que has experimentado la confianza o la falta de ésta en muchos momentos, por eso te he hecho estas preguntas. Ahora bien, cuando ves a escaladores avanzados encarar un pegue, ¿los escuchas dudar sobre su capacidad, sobre las condiciones o sobre su estado físico, o los escuchas motivarse, decirse que están a tope e ir a por todas?

Más bien lo segundo, y no es porque sean superdotados, ni porque no sean conscientes de que se pueden caer o de que las condiciones no son buenas. Hacen esto porque el estado mental en el que afrontas una vía determina en gran medida el desarrollo de tu escalada.

Es muy difícil que escales bien y encadenes cuando no lo crees posible; por supuesto que es posible, pero es muy raro.

Sin embargo, si consigues tener mentalmente la certeza de que vas a escalar bien, de que puedes hacerlo, de que eres mejor que ese reto que te has puesto… En ese estado de certidumbre consigues exprimir tu mejor rendimiento, aunque no consigas encadenar.

¿Cómo genero confianza frente a un reto?

Ya te he contado alguna vez que la confianza es como una cuenta bancaria, en la que hacemos ingresos y retiradas. La confianza se genera y crece a través de experiencias positivas, de éxitos si me permites decirlo así. Y al contrario, las experiencias negativas, las decepciones, los fracasos, restan dinero de tu cuenta de la confianza.

El problema al que te enfrentas, es que el impacto negativo de un fracaso no es igual al positivo de un éxito. Por desgracia la mente da un valor mucho más importante a las experiencias negativas que a las positivas… Los estudios demuestran que en personas entrenadas mentalmente, el ratio puede ser de 5 experiencias positivas por cada fracaso, pero para el común de los mortales, esto puede llegar a 30.

Fíjate lo importante que es acumular de forma contínua éxitos, buenas sensaciones, buenas experiencias… Porque puede que necesites hasta 30 de estas para sobreponerte de una mala y poder escalar con confianza ese pegue a vista que tanto deseas.

Para mi la clave está entonces en tu definición de éxito, en cómo codificas tus experiencias en tu mente. Porque de nuevo es una creencia, sobre la que tienes total y absoluto control. Si defines el éxito sólamente como encadenar, y cualquier otra cosa como fracaso, imagina como estará tu banco de la confianza cuando te vayas a enfrentar a una vía dura… Lo más seguro es que ni la intentes.

Sin embargo tú tienes la llave para clasificar tu experiencia como quieras. Para mi, éxito en un pegue duro es pelear, es dar todo lo que tengo, pueda ser más que el último día o menos. Éxito en un pegue de ensayo es desentrañar unos cuantos movimientos más, encontrar un pie clave, ganar un poco de eficiencia en los chapajes, ensayar un par de caídas que me dan miedo…

De esta forma me aseguro de llenar mi banco con experiencias positivas casi continuamente, y así, cuando un día se me cruzan los cables, me agarro de la chapa sin luchar y me arrastro, no me vengo abajo, porque tengo un montón de experiencias positivas para contrarrestarla.

3 estrategias distintas que puedes usar para mejorar tu confianza

La primera estrategia es ver a alguien escalar la vía que quieres hacer. Pero esta estrategia funcionará siempre y cuando puedas identificarte con la persona que escala.

Si Alex Megos viene a calentar en mi proyecto y lo veo darse un paseo, no tendrá ningún efecto en mi confianza… Pero si mi amigo y compi de cordada consigue encadenar en un pegue fanático justo antes de que me toque escalar, sí que puede tener un efecto súper positivo, al saber que a él también le cuesta, que escalamos en un grado parecido y que lo ha podido superar… ¿No te ha pasado que estáis varios probando la misma vía, y la tarde que encadena el primero del grupo, lo hace también el resto? En inglés lo llaman el send train, existe y está estudiado, y nada tiene que ver con el entrenamiento o el desayuno, sino más bien con la mentalidad, con el pico de confianza y motivación que consigues en ese ambiente.

La segunda estrategia es una extensión de la primera. Si ver a alguien escalando te sube la confianza, visualizarte a ti mismo escalando de forma impecable también lo va a hacer, y no necesitas más que cerrar los ojos unos minutos. Fíjate que potente, la respuesta neurológica ante un estímulo que imaginas es la misma que ante un estímulo real. Hay autores que proclaman que incluso puede tonificarse la musculatura con una visualización perfecta… Yo a este punto no he llegado, pero sí que utilizo la visualización antes de cada pegue duro, y no solo antes, la noche de antes, mientras mi compañero escala… Siempre que puedo, y sirve… ya te digo si sirve. Eso sí, acuérdate de visualizarte escalando bien, con esfuerzo pero superando los pasos, nada de caerse, ¡si no estarías predisponiendo a tu mente a caerte en ese paso!

La última estrategia que quiero comentarte es usar tu lenguaje de una forma positiva. Ya sea en forma de afirmaciones positivas que pueden sonarte a algo cursi, o bien algo del tipo ¡Venga, deja de hacer el tonto y hazlo! 

Da igual la frase en sí, como la confianza se trata de una creencia, cualquier formato que te diga, “Creo que estoy por encima de esto” va bien, utiliza lo que más te motive, usa los tacos que quieras.

Sin embargo, no solo son las palabras las que cuentan…

Que piensas si me digo, venga tío tu puedes, estoy fuerte, estoy en mi mejor momento de forma tranquila y pausada, de forma apática

Y si me digo, Vamos! Puedes sacar este paso, si estuviera en el suelo lo haría, pues a 3 metros de la última también lo puedo hacer, venga! A muerte, pero lo hago con energía, con pasión.

No son sólo las palabras, es la intención, es la emoción detrás de las mismas. Pon atención a la intención.

Tu cuerpo va a reaccionar de una forma u otra dependiendo de la emoción que sienta, y gracias al lenguaje y una forma concreta de dirigirlo puedes sentir emociones que te ayuden físicamente con el reto que tienes delante.

Para recapitular:

  • Refuerza cada experiencia positiva que tengas, escríbelas en un diario, habla de ellas, agrándalas, y no le des espacio en tu mente a los fracasos, simplemente pasaron y ya…
  • Visualiza experiencias positivas, de tus compañeros o tuyas propias, en tu mente
  • Y exprésate de una forma positiva contigo mismo y con tus compañeros durante la sesión. Es normal que te lleguen pensamientos limitantes y excusas a la mente, pero no tienes por qué sacarlas a la luz, hacerlas más grandes e incluso desmoralizar a los que te rodean!

Te vas a sorprender de lo que puedes mejorar y disfrutar potenciando tu confianza!

Venga! A muerte, que llega el frío!

importante, los cimientos sobre los que se apoya tu técnica y fuerza física.

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Episodio 39 Cómo superar las dificultades gracias a la escalada. Parte 2 Javier Aguilar

En este episodio seguimos con la entrevista a Javi, no te dejó alucinado la primera parte?

Pues hoy Javi nos cuenta cómo la escalada le ha ayudado a gestionar las dificultades, nos trae consejos para lidiar con nuestras propias barreras, nos cuenta cómo es su escalada hoy en día, sus metas y aspiraciones. Y para terminar nos cuenta cómo subió con su perra guía a un pico de 6000 m.

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