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Técnica de escalada

En este artículo aprenderás qué es la técnica de escalada, por qué es tan importante, y qué de qué factores fundamentales se compone. Pudiendo complementarlo con audios intercalados.

¿Qué es la técnica de escalada?

Según el diccionario de la RAE técnica es “la Habilidad para ejecutar cualquier cosa, o para conseguir algo.”

En el contexto de la escalada, en el que lo que queremos conseguir es movernos sobre la roca y alcanzar la cadena, técnica es “la capacidad de alcanzar una cierta presa o el top de una vía con la máxima eficiencia energética”

La técnica para llegar a lo alto estará compuesta de técnicas discretas como un talonaje, rotación de caderas, una bandera, un mantel, un dinámico etc… y series unidas de estas, que habrás de practicar, ya que la unión de varias gestualidades constituye una técnica en sí misma.

Entonces podríamos definir la técnica de escalada como “el conjunto de habilidades y gestualidades necesarios para moverse por la roca de forma eficiente”

“Técnica de escalada es la multiplicación del número de movimientos por la calidad de la atención que le prestas a los mismos” Dave MacLeod

¿Por qué es importante la técnica de escalada?

Dado que la esencia de la escalada es moverse sobre la roca, la técnica de escalada debería ser el factor fundamental sobre el que focalizar tus esfuerzos.

Sin embargo, estarás saturado de información sobre cómo incrementar tu fuerza, seguramente dediques mucho tiempo y esfuerzo a entrenar tu fuerza y resistencia en un roco… Y corrígeme si me equivoco, del tiempo que pasas entrenando o escalando, muy poco o casi nada lo pasas mejorando un aspecto tan fundamental como la gestualidad o técnica de escalada.

Seguro que conoces a escaladores que son capaces de hacer 25 dominadas, que suben por la campus como un cohete, pero que luego en la roca no son capaces de expresar ese potencial y escalan vías muy por debajo de la forma física que aparentan. O el caso contrario, y más deseable, ese chaval delgadito que no impresiona a nadie con sus bloques pero que en roca parece que no lo despega ni una palanca, que parece que sube sin esfuerzo. Estos son ejemplos de cómo una buena gestualidad te puede hacer muy buen escalador y alcanzar tu potencial físico, y que por muy fuerte que estés, sin una técnica de escalada adecuada, nunca llegarás a mejorar por completo. Es más, tus esfuerzos por ponerte más fuerte no se verán reflejados en tu escalada.

Además, a diferencia de la fuerza y la resistencia que estarán limitadas por condicionantes genéticos, la técnica siempre puede refinarse. Da igual cuál sea tu nivel físico ahora mismo, seas un principiante o Dani Andrada, si mejoras tu gestualidad y eficiencia, mejoras tu escalada.

Rock and Joy Nowra
Paso muy técnico en Nowra

¿Cómo aprender técnica de escalada?

Vas a aprender cómo funciona tu cerebro para poder sacarle el máximo partido a tu tiempo entrenando la técnica. Por qué los esfuerzos que has hecho hasta ahora no han tenido el resultado que te hubiera gustado.

Lá técnica es incosnciente

¿Alguna vez te has subido a una vía dura pensando, voy a focalizarme en escalar con una técnica perfecta?

Seguro que sí, y seguro que como todos , a los dos minutos estabas escalando peor que de costumbre, de forma torpe y petandote los antebrazos de lo lindo.

¿Frustrante no?

Esto pasa porque el pensamiento consciente hace que te muevas de forma más lenta, haciendo que se te cansen los brazos rápido. Además al ocupar tu atención en la técnica y no en la estrategia para escalar la vía cometes errores estúpidos, te estabas concentrando más que nunca y te escalas peor de lo normal. Fantástico!
A mi me ha pasado también. El problema es que la técnica de calidad, es por necesidad automática. La mayoría de las decisiones técnicas las desarrollamos de forma subconsciente. En una secuencia de escalada hay demasiadas decisiones que realizar de forma rápida que cuando interfieres con tu razonamiento, tardas demasiado en decidir y pierdes la coordinación.

La mente consciente sólo tiene espacio para poner atención a unas pocas decisiones y movimientos a la vez, y es mejor reservarlo para la táctica que vas a seguir y para mantenerte tranquilo.

¿Cómo entreno algo que luego tiene que venir de forma automática?

Pues no es nada complicado ni oculto, la técnica hay que trabajarla en vías o bloques muy fáciles, en las que tienes mucho espacio para pensar y procesar la información que te llega. La verdadera clave es usar las vías o bloques de calentamiento para esto. 

 ¿Qué haces cuando calientas? ¿Te subes a una vía fácil mientras hablas con tu compañero de cordada del sentido de la vida o vas recordando la de papeles que te esperan en el curro mañana?

 Imagina si usaras todas y cada una de las vías de calentamiento para refinar tu técnica,

¿no serías un escalador mucho mejor a lo largo del tiempo?

También puedes ponerte a hacer vías fáciles o bloques de forma consciente para aprender técnica, pero para mí el calentamiento es clave, ya que siempre voy a calentar y me aseguro así de que no dejo atrás mi entrenamiento de técnica de escalada. Además así tendrás un aliciente para no ponerte a calentar en vías duras, y tu musculatura te lo agradecerá.

 Sin embargo, practicar vías duras también es importante, es donde vas a poner en práctica lo aprendido de una forma subconsciente, y donde vas a realmente fijar esos gestos nuevos o refinados. La diferencia es que cuando estés aprendiendo técnica, tienes que poner toda tu atención en la misma para mejorar, y cuando estés aplicando la técnica en vías duras, tienes que concentrarte en escalar, respirar y disfrutar, dejando que la técnica venga sola.

Presta atención a la propiocepción para mejorar tu técnica de escalada

Para aprender, desarrollar y aplicar las diversas técnicas de escalada necesitas recibir, procesar e interpretar información sensorial del medio (la vía, el asegurador, el tiempo…) pero también necesitas información de tu cuerpo.

La información sensorial externa se llama exterocepción. Aquí entra toda la información que recibes a través de los sentidos. 
Sin embargo, la información que recibes de tus sentidos en escalada es incompleta, y solo con ella no serías capaz de coordinar tus movimientos para progresar en la roca.

La información que recibes internamente sobre tu equilibrio, posición corporal y movimiento en el espacio se llama propiocepción o kinestesis.

 

rock and Joy paso técnico
Sección muy técnica en Perth

Propiocepción

Los tendones, músculos, articulaciones, y tu sistema del equilibrio en tu oído interno proveen a tu cerebro de una gran cantidad de información sensorial. En caso de estar efectuando actividades cotidianas como andar, hacer flexiones o una escalada muy muy fácil; tu cerebro procesa esta información de forma inconsciente, y además de una forma muy efectiva.

Por contra, tareas más complejas, como bailar, caminar por un slackline o por supuesto escalar una vía difícil; requieren de una atención consciente a la propiocepción. De hecho, autores como Eric Horst aseguran que el uso intencionado de la propiocepción es lo que separa a los grandes escaladores de los principiantes y escaladores intermedios.

Cuando empiezas a escalar, por supuesto estás usando la información que tu cuerpo te ofrece, pero de una forma burda y poco precisa. Serás capaz de diferenciar un pie grande de uno pequeño, cuando estás más o menos en equilibrio y cuando tus antebrazos se están petando de lo lindo…

Sin embargo, una escaladora avanzada conocerá como debe sentirse una bavaresa perfectamente ejecutada, sabrá a qué frecuencia cardiaca sus antebrazos están recuperándose en un reposo, sabrá diferenciar cuando le duelen los antebrazos de cuando va a haber un fallo muscular involuntario, sabrá determinar cómo y cuándo respirar antes del crux de la vía y sabrá si ha colocado el pie uno o dos milímetros lejos de la posición óptima, porque sabe cómo equilibrar su cuerpo perfectamente.

¿Cómo mejorar la propiocepción?

El ejercicio es sencillo y básico, pero no por eso deja de ser relevante.

Cada vez que practiques un gesto nuevo, un movimiento duro en una vía o un bloque… Conscientemente intenta comparar la sensación, como sientes tu cuerpo cuando lo efectúas de forma eficiente con respecto a cuando lo haces de forma más torpe o usando más fuerza de la que deberías. Cultivar este hábito te va a llevar ser capaz de identificar cada vez sensaciones cada vez más sutiles, y por ello refinar tu técnica cada vez más y más.

Utiliza la visualización para revisar y mejorar tu técnica de escalada

Una habilidad crucial para mejorar en la escalada es la visualización, o mejor dicho imaginación, la capacidad de grabar en tu mente la escalada que acabas de hacer, reproducirla y revisarla en tu mente una vez acabas de terminar. También podrías grabarte en vídeo y analizarlo tras el pegue. Pero la visualización tiene la ventaja inherente de que no necesitas ningún material y la puedes usar siempre que quieras.

Más que una visualización, la técnica que quieres realizar sería una experimentación, el ideal es ser capaz de sentir la roca, experimentar las sutilezas de los agarres, la textura, la gravedad tirando para un lado u otro, la musculatura tensándose y relajándose, el olor del magnesio, el sonido del clip del mosquetón. Como cualquier habilidad, ser capaz de grabar en tu mente y revivir una escalada no es fácil, requiere esfuerzo y práctica, no es algo que sea innato. De hecho expertos como Dave MacLeod estiman en años el tiempo necesario para desarrollar y dominar la visualización. Lo realmente genial de esta técnica es que se retroalimenta, y cuando empiezas a cogerle el tranquillo la vas a hacer incluso sin darte cuenta.

visualización escalada
Imagina que estás escalando, transpórtate a ese lugar

El cerebro no diferencia entre los estímulos que imaginas y los que realmente están ahí. La respuesta neuronal ante una visualización bien hecha es la misma que la que tendrías escalando, por eso es tan poderosa esta técnica. 

A diferencia de otros deportes, cuando vas a escalar a la roca 3 o 4 horas, tendrás suerte si estás escalando 1, y normalmente pasarás moviéndote en la roca media hora como mucho. Como la cantidad de tiempo que puedes pasar escalando es pequeña, dada la exigencia física del deporte, tienes que aprovechar el tiempo que pasas entre pegue y pegue entrenando la técnica en tu mente. Revisar en tu mente los gestos que acabas de realizar, analizar si eran eficientes o pueden mejorar, intentar experimentar cómo te sentías cuando lo has hecho bien de cómo no, son habilidades cruciales para mejorar tu técnica. Lo mejor de esta habilidad es que no necesita que dediques más tiempo a entrenar para realmente mejorar. 

¿Escalas, o practicas la escalada?

¿Practicas otros deportes? Te pongo el ejemplo del tenis, los tenistas hacen ejercicios para mejorar su técnica. Si has ido alguna vez a una clase, te podrás haber tirado media hora practicando el saque, luego otra media el drive y otra media el revés. Daba igual cometer errores, lo importante era practicar y practicar, refinar la técnica y tener la mentalidad de la práctica y no la del partido.

¿Haces esto cuando escalas? 

Me temo que no, pero ojalá me equivoque. ¿La escalada es diferente ¿no? No practicas para luego ir al partido, ¡vas a escalar y yasta! Incluso cuando vas a entrenar intentas tener buen rendimiento todo el tiempo. Vas a tope a encadenar esos bloques, a tener el mejor rendimiento posible.

El resultado de esto es que aprendes de una forma más lenta de la que deberías.

¿Tan diferente es la escalada de otros deportes?

De nuevo puedes dar un salto enorme en tu aprendizaje con un cambio de mentalidad.
Si intentas siempre dar el 100% en cada aspecto, sin llegar a dominar efectivamente ninguno, tu aprendizaje se ve entorpecido. O peor aún, si confundes el entrenamiento con el rendimiento, y te tomas días de descanso para ir fresco al roco… Si descansas todo lo que el cuerpo te pide entre pegue y pegue para ir siempre perfecto…

Si haces esto, practicas muchos menos movimientos por sesión, muchos miles menos al cabo del año. ¿Qué efecto crees que tendrá esto al cabo de los años?

Hay que diferenciar la práctica del encadene.

Si intentas ir a tope cada día que escalas, en cada pegue, como yo he hecho durante mucho tiempo; es fácil estancarse en el rendimiento.

Es fácil de comprender si te imaginas un jugador de fútbol que cada vez que va a entrenar lo único que hace es jugar partidos, mejorará mucho menos que el que practica durante la semana y juega solo los Sábados.

Rock and Joy wilyabrup
Practica secciones aisladas, en top rope o de primero... Pero practica y luego ejecuta para aprender más rápido

La clave entonces es que no todos los pegues son pegues de encadene. Aprende la técnica trabajando secciones pequeñas o movimientos de la vía de forma aislada. Perfecciona los movimientos y los enlaces entre secuencias. Pero no caigas en el error de probar las secuencias una y otra vez poniendo tu atención en simplemente hacerlas y apretar más. Pon tu atención en la calidad del movimiento, en encontrar la posición perfecta, el pie que te da más equilibrio, la mejor presa para grapar, las sutilezas de un reposo…
Dar el 100% de tu esfuerzo físico en una vía es sólo la última parte del proceso de escalar y encadenar una vía, no el primero.

Si te fijas en los escaladores avanzados escalando su proyecto, invierten mucho tiempo en cada sección, descifrando que movimientos se sienten mejor y cuales peor. Probando diferentes secuencias, infinidad de opciones. Así suceden dos cosas, la primera que se obtiene la secuencia óptima por eliminación y la segunda y más importante que la mente se ha visto expuesta a una infinidad de movimientos e información, aprendiendo que es lo que va bien y mal en una situación particular y va a crear patrones, técnicas que te van a ayudar cuando te encuentres en una situación similar.

Fundamentos de la técnica gestual de escalada

A diferencia de otros deportes que se practican con unas condiciones reglamentadas y que permiten una especialización gestual extrema, la escalada es una actividad amplísima. Cada tipo de roca, cada agarre, cada ángulo, cada vía, tendrá unas características distintas y te propone retos únicos. Escalar un techo de 90º parece una actividad completamente distinta a subirte por una placa tumbada sin apenas canto ni textura para agarrarte.

¿Cómo puedes establecer unas bases que te sirvan en todas las circunstancias?

A pesar de esta enorme variabilidad, sí que existen grandes fundamentos que te sirven en cualquier circunstancia, podrían categorizarse un montón de ellos, pero yo voy a intentar resumirlos en 4, aun a riesgo de resultar simplista.

1. Colocación de los pies precisa. Los pies soportan el peso de tu cuerpo

Es obvio que las piernas son mucho más fuertes que los brazos, y salvo que seas un artista de circo, tu cuerpo está más que acostumbrado a sostener su peso sobre las piernas y no sobre los brazos. Es entonces igual de evidente que en la escalada las piernas deben de hacer la mayor parte del trabajo. La única excepción a esta regla serían los techos, en los que se reparte el trabajo entre el tren superior y el inferior de una forma más equitativa.

Una colocación de pies precisa requiere posicionar el pie de gato en la mejor parte de cada apoyo. Como los ojos están más lejos de los pies que de las manos, el nivel de atención que requiere un buen apoyo de los pies es mayor que en las manos. Además, como con los pies de gato no tienes tanta sensibilidad como con la piel, es muy normal no colocar el gato de forma perfecta. Por eso, desarrollar una colocación de pies impecable requiere mucha atención y constancia.

Rock and Joy técnica
Peso en pies, aunque sean muy pequeños
Centro de gravedad

El otro factor clave sobre la buena técnica de pies es saber alinear tu centro de gravedad de forma que el peso se cargue de forma óptima sobre los pies. Esto se obtendrá de forma distinta según el ángulo y tipo de movimiento. La idea es que no solo basta con colocar el pie de forma precisa y silenciosa en la presa, sino utilizar tu cuerpo para cargar el apoyo de forma efectiva. La eficiencia en el movimiento se obtiene cuando tu vector de masas es perpendicular a la roca y se sitúa dentro de tu área de apoyo (polígono que forman tus extremidades en la roca). En placas tumbadas y verticales esto es posible y deseable. Sin embargo en terreno desplomado no se puede colocar el peso totalmente sobre los pies y se necesita de la combinación del canto externo del gato con la torsión del tronco para acercar tu centro de gravedad a la pared.

De cualquier modo, la clave es tener claro que los pies juegan un papel más importante que las manos escalando, y por tanto durante la escalada deberías prestar más atención a la colocación precisa de pies que te permita moverte bien que al canto al que quieres llegar.

2. Las manos agarran suavemente las presas. Los brazos van estirados la mayor parte del tiempo

Cuando empiezas a escalar, la ansiedad y el miedo a volar te hacen inconscientemente agarrar las presas más fuerte de lo que necesitas. Esto provoca que se te hinche (comúnmente “pete”) el antebrazo, y te fatigues rápidamente, haciendo que te caigas o tengas que descansar en la cuerda.

Sin embargo, puedes de forma consciente revertir esta tendencia a aplicar mucha fuerza a los cantos. Para esto tienes que practicar este pilar fundamental de la gestualidad de escalada a diario. La técnica consiste en aplicar la mínima fuerza necesaria para mantenerte en contacto con la pared y no desperdiciar nada más de energía. Y esto no solo se consigue apretando poco la mano, sino pensando conscientemente cuál es la mejor posición, el mejor agarre de la presa. En muchas ocasiones, el mejor agarre no es encima de la presa, sino al lado o debajo, dependiendo de la colocación de tus pies.

Además, si escalas todo lo que puedas con los brazos estirados, transmites más tensión al sistema óseo y liberas de tensión al muscular, consiguiendo un mayor ahorro energético. Evidentemente, habrá presas que tengas que agarrar muy fuerte para no caerte, y ocasiones en las que necesites un bloqueo en el codo y el hombro para progresar. La clave aquí es avanzar rápidamente en esos instantes hasta encontrar otra posición en la que los pies carguen el peso y los brazos se estiren y relajen lo máximo que puedan.

En resumen, intentar escalar lo máximo posible con brazos estirados y el peso en los pies, y agarrar las presas por el lugar más eficiente usando la mínima fuerza que te permite seguir en contacto con la pared. Suena fácil, pero ni mucho menos lo es, sobre todo cuando estás empezando…

Brazos estirados, especialmente en desplomes y techos

3. Movimiento estable y equilibrado

En escalada normalmente la fuerza en los pies no será equitativa. Es decir, existirá un pie dominante que reciba la mayor parte de nuestro peso, y el otro pie de equilibrio que buscará una posición óptima para equilibrar el cuerpo aunque cargue poco peso.
En general, la mayor estabilidad en un movimiento se da cuando actúa el pie dominante de forma conjunta con la mano opuesta. Al crear un eje diagonal se genera estabilidad, y se liberan la mano y pie opuestos para moverse. 

Si se utiliza el eje vertical entre el pie de apoyo y la mano del mismo lado (ej. mano derecha-pie derecho), al soltar la otra mano (izquierda) se genera una rotación (decimos que “se abre la puerta”) y el movimiento es mucho más costoso .
En ocasiones no nos quedará más remedio que con la tensión de nuestro tronco aguantar esta rotación (“aguantar la puerta”) pero siempre que puedas, es mucho más eficiente buscar pares opuestos de pie-mano para estabilizarte.

Más allá de esta regla que tiene una gran aplicación existen muchísimas formas de equilibrar el cuerpo con técnicas concretas como talonajes, rodillas, bicicletas, banderas y largo etcétera.

Busca el movimiento equilibrado

Una de las grandes diferencias técnicas entre los escaladores avanzados y los más principiantes es el órden en la búsqueda de equilibrio. 

¿y a qué me refiero con esto? 

 Si te fijas en un principiante escalando, tendrá normalmente su foco en las manos, y su patrón será mover una mano para alcanzar un canto que le pondrá en desequilibrio, entonces reequilibra el cuerpo moviendo los pies, y vuelve a buscar la siguiente presa de manos. Sin embargo esta manera de proceder es tremendamente ineficiente. Al desquilibrarte cuando alcanzas la presa objetivo cargas mucho peso en tus brazos y tienes que ejercer mucha tensión en tu tronco para volver a encontrar unos pies que te equilibren.

El paradigma de una escalada fluida y equilibrada es el contrario, la anticipación. Una escaladora avanzada busca qué pies y posición corporal le van a hacer alcanzar la presa con equilibrio y primero los usa para llegar suavemente a la presa objetivo. Es una pequeña distinción, un pequeño cambio de orden con unas consecuencias drásticas

técnica de escalada
Primero busca los pies que te van a llevar a la siguiente presa en equilibrio

4. Eficiencia y economía del movimiento

Por último quiero hablar de quizá el fundamento más importante, que engloba a los otros 3. La economía en el movimiento es la clave de la técnica de escalada. Está en la propia definición de técnica de escalada. A diferencia del bloque o boulder, la escalada deportiva no es un deporte de fuerza máxima, sino más bien de fuerza-resistencia. 

Con esto quiero decir que el mejor escalador no es el que sube más rápido, ni en menos movimientos, sino el que menos energía emplea en subir. 

Normalmente la limitación al escalar no radica en ejecutar los movimientos de forma aislada, sino el poder enlazar y “encadenar” toda la secuencia de estos. Por eso es tan importante escalar de forma eficiente, tanto los movimientos fáciles como los difíciles. Vas a necesitar todo tu tanque de energía en una vía dura, la mejor técnica es la que economiza tu energía al máximo, la que te deja gasolina cuando tienes que apretar en un bloque después de 30 m.

Una técnica eficiente se adapta a la roca y a tus cualidades físicas y morfológicas, utiliza movimientos lentos, controlados y precisos cuando lo requiere y dinámicos explosivos en otras ocasiones. Utiliza y cambia el ritmo cuando hace falta, aprovecha los reposos para bajar las pulsaciones y la respiración para oxigenar los antebrazos de forma constante.

Este debería ser tu foco por encima de cualquier otra cosa cuando escalas, ser capaz de subir sí, pero hacerlo de la forma más fácil posible, más eficiente, más elegante… Ser capaz de moverte como un perezoso en una sección de micro pies precisa y de llegar a un bombe y tirarte en dinámico a un cazo, de aprovechar tus características y no esforzarte un mínimo más de lo que necesitas y así, de disfrutar del movimiento exquisito

Conseguir eficiencia en el movimiento requiere de otros muchos factores técnicos. A continuación te describo los más importantes

Ritmo y fluidez

Si te has fijado en escaladores avanzados como el gran Adam Ondra, verás que escalan muy rápido y fluido. Existen ventajas claras al escalar de forma rápida. Al estar menos tiempo agarrando las presas, menos energía gastas y menos se te petan los antebrazos. La única desventaja del movimiento rápido y preciso es la consiguiente subida de pulsaciones, sudoración y calentamiento.

Adquirir una escalada rápida y precisa es algo complejo, pero es el ideal al que aspirar.

Además de la velocidad, la fluidez es importante para la eficiencia. Al iniciar un movimiento justo cuando acaba el anterior, parte de la inercia generada se transmite al siguiente movimiento, resultando en un ahorro de energía. Es importante saber identificar los reposos donde descansar de forma deliberada de las secuencias, en las que el ritmo y fluidez deben predominar sobre las paradas.

Momentum, escalada dinámica

¿Alguna vez has escuchado que en la escalada, la buena técnica es la que te hace escalar con control y en equilibrio?

Esto es probablemente cierto, el problema surge de que estas palabras nos traen connotaciones de movimientos lentos, en los que una mano o pie se pueda separar de la roca lentamente mientras los otros 3 puntos de apoyo permanecen bloqueados y se alcanza una nueva posición de una forma que solemos llamar estática.

Quizá en los años 70 este era el ideal de técnica en escalada, cuando el material existente era básico y el equipamiento precario, haciendo que las caídas tuvieran consecuencias que ahora por suerte no tienen.

Sin embargo, cuando quieres avanzar un poco en tu escalada y pasar de vías muy sencillas a vías más duras, te vas a encontrar con agarres más pequeños, con movimientos más largos y con secuencias que te hacen colocar tu cuerpo de forma rara y desequilibrada… Conforme vas escalando vías más difíciles, la velocidad y el control empiezan a posicionarse como extremos de una balanza. Ambos te ayudan a ahorrar energía y por tanto a escalar mejor, pero si aplicas demasiado de uno a costa del otro pierdes cualquier ganancia que podrías obtener.

Rock and Joy dyno
Paso dinámico en el que se vuelan pies de forma eficiente

La velocidad no sólo te ayuda a reducir el tiempo que estás escalando y por tanto gastando energía; sino que también te ayuda a alcanzar presas a las que no puedes llegar de forma estática o entre comillas, en equilibrio.

Cuando vas a realizar un movimiento largo y tu centro de gravedad se tiene que desplazar fuera de tu área de apoyo necesitas realizar un movimiento dinámico. Sigue existiendo equilibrio, pero en este caso es equilibrio dinámico. Para obtener equilibrio dinámico utilizas la aceleración o momentum para mover tu cuerpo hacia la presa que quieres coger y te detienes cuando la coges.

Inicias el movimiento acelerando tu cuerpo o parte de él en la dirección de la siguiente presa, y realizas el movimiento con control, con equilibrio, pero con velocidad. Si tu envergadura te lo permite, podrías realizar pasos largos de forma estática, pero esto requiere una fuerza física tremenda. El uso del momentum reemplaza a esta fuerza.

Estarás de acuerdo conmigo entonces en que para realizar pasos muy largos es necesario usar la velocidad, pero… ¿Y qué pasa con los pasos no tan largos?

Cuando las presas son muy pequeñas o muy malas, y sujetarse con dos manos es muy complicado, bloquear con una de ellas para lentamente mover la otra hacia la siguiente presa resulta casi imposible. Si te mueves con velocidad, entonces es posible que alcances la siguiente presa y te agarres antes de que tu cuerpo empiece a decelerar y te caigas.

Tecnica de escalada
"Deadpoint" Alcanza el siguiente canto con impulso. Si no llegas no hay vuelta atrás 😉

¿Y si además de usar la velocidad, empezaras el movimiento antes incluso de soltar la mano que vas a mover? Esto reduce la fuerza extra que necesitas mantener con una sola mano durante el movimiento. Básicamente, si usas la inercia o momentum, estarás por un instante moviéndote sin verte afectado por la gravedad, punto muerto o deadpoint en inglés. Podrás alcanzar la siguiente presa antes de que tu peso tire de ti de nuevo.

Esta técnica tiene dos ventajas fundamentales, como ya he mencionado, la primera es que la mano que sigue en contacto con la roca necesita ejercer mucha menos fuerza en el agarre.

Sin embargo la segunda ventaja es aún más fundamental. Al moverte de forma dinámica generas más fuerza desde tus piernas que al moverte de forma estática. Por tanto, la misma vía escalada de forma estática te cansará más los antebrazos que escalada de forma dinámica.

Pies silenciosos y que “no se pierden”

Si observas detenidamente a escaladores avanzados, verás que colocan los pies de forma deliberada pero silenciosa. Además notarás que en rara ocasión o ninguna, pierden los pies accidentalmente y los vuelan, soportando todo su peso con las manos. 

Esta habilidad diferencia a los escaladores con buena técnica de los que no son tan refinados. El hecho de perder los pies y volarlos hace que de forma súbita tus manos y dedos se sobrecarguen. En este caso normalmente te caes, pero si no lo haces estarás perdiendo muchísima energía y a la vez incrementando el riesgo de lesionarte los dedos.

Los escaladores se limitan a veces al pensar que los pies solamente pueden empujar hacia abajo. Sin embargo cuando te das cuenta de que en una gran variedad de movimientos los pies no sólo empujan sino que también tiran de la presa, das un salto en tu rendimiento. De hecho, cuando pasas de la vertical a vías cada vez más desplomadas, los pies tiran en la mayor parte de los apoyos, para evitar “perderlos”.

En vías desplomadas los pies deben a la vez empujar para realizar el movimiento y tirar (“agarrar”) para evitar que las caderas se separen de la roca. Para aprender esta técnica, como cualquier otra, practica de forma aislada durante tu calentamiento en vías o bloques fáciles, y observa a escaladores avanzados escalar de forma eficiente en desplomes.

Optimizar los reposos

En la escalada en roca, es tan importante el saber como resolver el paso clave como saber encontrar y aprovechar los reposos que te ofrece la roca. Si por ir demasiado rápido y ansioso, te saltas reposos, te estás perdiendo la oportunidad de recuperarte físicamente y de prepararte mentalmente para la siguiente sección. Es por esto que localizar y encontrar la mejor posición corporal en los reposos tiene tanta importancia como encontrar las presas clave y la secuencia óptima en el crux de la vía.

En vías fáciles, y en placas algo tumbadas, los reposos tienden a ser “sin manos”, es decir, posiciones en las que todo tu peso puede ser recibido por los pies y liberarse la tensión de las manos totalmente. Este sería el óptimo, y no hay límite de tiempo en el que quedarte recuperando en un reposo de este tipo. Sin embargo, conforme vas avanzando en el grado, cada vez son más raros este tipo de reposos totalmente pasivos. En vías verticales y desplomadas encuentras más “reposos activos”. Posiciones en las que puedes poner una parte de tu peso en tus pies, incluso reducir más el peso mediante talonajes y empotres de rodilla, pero aun así conservas peso en las manos. En este caso e importantes que tengas los brazos estirados para favorecer la transmisión de la tensión a los huesos y así descansar los antebrazos. Sacude alternativamente ambos brazos hasta que sientas que estar en el reposo no te reporta más beneficio. Saber determinar el punto óptimo para abandonar un reposo es una habilidad que cuesta obtener. Escaladores más intuitivos tendemos a reposar menos de lo que deberíamos mientras que escaladores más analíticos tienden a alargar en exceso el reposo y cansarse más en él.

De cualquier modo, la habilidad o técnica de ser capaz de aprovechar reposos de forma efectiva incluso en vías duras es una de las técnicas más importantes en la escalada en roca.

Este artículo será completado proximamente con ejercicios prácticos para mejorar estas habilidades que he descrito. Espero que lo hayas disfrutado 😉

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