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Soy Migue y voy a contarte como escalar sin miedos y disfrutando

¿Escalas bien de segundo, pero de primero te da mucho miedo volar y no disfrutas de la escalada?

¿Escalas bien en placa, pero no eres capaz de escalar en desplome, o viceversa.?

¿Te gustaría poder mejorar y subir el grado pero no sientes progreso cuando escalas en roca?

¿Te frustras cuando no consigues encadenar la vía que estás probando, y eso te arruina el día de escalada?

Yo también he estado ahí.

Cuando empecé a escalar en 2010, entre mi lesión de espalda y el trabajo sentía que no mejoraba en la escalada. Además me encasillé en la escalada en placa y durante años fui incapaz de afrontar un desplome.

Ahora puedo decir con todo el orgullo del mundo que he conseguido romper mis límites. Gracias a un profundo trabajo he cambiado mi mentalidad, trabajando el miedo a las caídas y sobre todo el miedo que más me limitaba, el miedo al fracaso. Ahora soy un escalador libre, escalo y disfruto al máximo tanto en adherencia, placa, desplome y techo; y he subido mi grado del 7b al 7c+ en los últimos 8 meses!

Además he dejado una vida que me hacía enfermar, y todo gracias a este proyecto Rock & Joy.

Bienvenido a Rock & Joy

Cuento mis experiencias escalando y viajando para trepar, pero lo que de verdad podrás aprender aquí es lo siguiente:

  • Disfrutar más de la escalada
  • Aprender y mejorar en tu escalada cada día. Olvídate de plateaus en el rendimiento
  • Mejorar tu técnica y gestualidad
  • Enfrentarte a tus miedos limitantes. El miedo a las caídas y el miedo al fracaso

En definitiva, a obtener la mentalidad ganadora que te va a hacer crecer como escalador y como persona, mientras disfrutas.

Ni más ni menos.

Esto es lo que he aprendido en casi 9 años escalando. A mi también me vendieron que para mejorar tenía que estar todos los días escalando, que tenía que ser capaz de hacer 20 o 30 dominadas, que necesitaba estar fortísimo… y sobre todo que mi disfrute y valía iba a estar determinado por el grado que hiciera ese día.

Yo quiero que disfrutes más que nunca cada vez que escales. Y que además aprendas y mejores, que realmente exprimas esas horas que puedes dedicarle a la escalada.

Además estoy aquí porque me encanta. Me lo paso de puta madre compartiendo mi pasión y conocimientos. Y cuando veo que un cliente o amigo aprende conmigo mi satisfacción es increíble.

Antes de escalar con Miguel me bajaba de las vías frustrado, sin disfrutar al máximo de la actividad que me gustaba, básicamente porque estaba acojonado por caerme. Cuando empecé a escalar con Miguel, me transmitió una tranquilidad y serenidad; tanto con su forma de escalar, su visión y sus consejos; y eso se tradujo en un control y mejora de mi nivel de escalada. Tanto que al poco tiempo conseguí pasar del 6a+ a encadenar 6c

¿Cómo puedes convertirte en un Pro?

  1. Formándote en cursos y contratando a un coach que te ayude con los aspectos más importantes de mentalidad y psicología de la escalada. Puedes contactar conmigo para que te asesore o te mentorice. Además, estoy preparando experiencias y cursos formativos que muy pronto podré compartir contigo
  2. Aprendiendo de mi experiencia y la de otros. Escucha y lee todos mis podcastsaprende y disfruta aplicándolo tú mismo. Es un camino más lento, pero puedes hacerlo.

¿Por dónde deberías empezar? Muy fácil, por suscribirte a mi proyecto y llevarte la guía gratuita completa sobre material de escalada  

¿Quieres salir a escalar con confianza y sin miedo?

¡Descarga mi guía y asegúrate de que disfrutas escalando!

¡HOY!

Además las cosas verdaderamente importantes de mi blog y podcast pasan ahí dentro, en mi lista.

En ella te comparto enseñanzas, anécdotas, trainings, y un montón más de contenido exclusivo con las claves para darle un verdadero empujón  a tu escalada.

Elijas el camino que elijas, te espera una gran aventura por delante.

Pero tienes que empezar a recorrerlo HOY.

¿QUién soy yo?

Empecé a escalar el 10 de Noviembre de 2010, en Sheffield, Inglaterra. Tenía 21 años, y estaba haciendo un erasmus en el cuarto año de mi carrera de Ingeniero de Caminos. Siempre me había gustado el campo, de hecho, desde chico había estado en contacto con él. No recuerdo cuándo sería la primera excursión con mis padres, seguro que no sabía ni hablar… Pero sí que recuerdo haber estado en los scouts saliendo al campo y disfrutando de la naturaleza desde los 7 hasta los 19 años. 

Al llegar a Sheffield echaba terriblemente de menos salir a Sierra Nevada los fines de semana, y al poco de llegar me apunté al club de montañismo de la Uni. Después de un par de Sábados yendo a andar al Peak District, me animé a probar la escalada con el club, y fue amor a primera vista. Era un día gris y húmedo, a las 7 de la tarde era ya noche cerrada, y llegué al rocódromo con mi amigo Jose sin saber muy bien que iba a encontrarme. Tardaron bastante en atendernos y enseñarnos a asegurar un top rope con una cesta, pero entonces sucedió la magia… Me puse los gatos y escalé un IV de 12 metros, me supo a poco y fui a un IV+, luego a V, V+, 6a, 6a+! Por supuesto sin encadenar, y dándome igual agarrar alguna presa que otra de otro color! Pero estaba disfrutando como un chiquillo.

Escalé como 10 o 12 vías, me encantó, me flipó, nunca había sentido algo igual con un deporte, sabía que quería más y no podía esperar a salir a la roca para escalar de verdad. Lo que no sabía es que al día siguiente casi no iba a poder moverme de las agujetas, y que tuve que pedirle ayuda a mi compañero de piso para ponerme una camiseta porque no podía levantar los brazos! 

Al finde siguiente fui a la roca por primera vez, y a pesar de poder escalar solo 3 vías, supe que iba a escalar el resto de mi vida. Hay veces que es así, simplemente lo sabes, no te hace falta probar más. ¿te pasó a ti algo parecido?

Segundo día de escalada en roca. Peak Discrict

Seguí escalando, sobre todo en roco en Sheffield, hasta que llegó el verano y acabó el curso.

Al volver a Granada en Junio de 2011 yo sabía que quería escalar en roca, pero no tenía material ni conocimientos. Sabía que Granada era una buena zona de escalada, no sabía hasta qué punto tenía suerte de vivir en este paraíso, pero sí que se podía escalar. Estuve buscando clubs y asociaciones en las que poder aprender, pero quizá tuve mala suerte y di con las personas incorrectas, ya que nadie se prestó a sacarme a escalar. Contacté con la federación de montaña de Andalucía y pregunté por un cursillo de escalada en roca… me pusieron en la lista de espera, y… ¿a tí te han llamado? … Pues a mí tampoco.

A los 15 días de estar en Granada y no escalar, me subía por las paredes! No me podía aguantar, ni esperar a que alguien se decidiera a mentorizarme, así que me fui a la tienda y me compré arnés, cuerda, cintas y casco. Cogí mi petate con el material y me fui a los Cahorros a conocer gente. No fue difícil encontrar a un grupillo de principiantes que estuvo encantado de incluirme en sus filas, y hoy cuento entre ellos a dos de mis mejores amigos. ¡Fíjate lo que sucede cuando sales de tu zona de confort!

Todo parecía marchar, durante un mes estuve saliendo a la roca casi a diario y cometiendo muchos errores de novato iba aprendiendo mucho, y sin hacerme mucho daño por suerte.

Escalando un 6a+ precioso en 2012

Pero no fue todo un camino de rosas. Lo que voy a contarte ahora no me resulta fácil, y no lo he compartido abiertamente con mucha gente, pero te va a ayudar a conocerme. Una tarde estaba escalando con mi pareja de entonces, intentando por vez primera un 6a muy lavado, cuando me caí en la tercera chapa, tenía la cuerda por detrás de la pierna, me volteé, me quemé la pantorrilla, y tuve un golpe con el costado en la roca. Más allá del susto y la quemadura no noté nada pero al día siguiente, sentado tranquilamente en mi sofá, me dio un espasmo en el cuello y me quedé con la cabeza inmóvil y muchísimo dolor. Por desgracia, ya me habían dado muchas contracturas antes, sobre todo en la zona lumbar, y en principio, más allá de la frustración por no poder ir a trepar, no me preocupé demasiado.

Sin embargo, este hecho fue el principio de un calvario que duró 7 años… La contractura no se iba, parecía robocop y estaba muy frustrado. Fui al fisio y al médico y me diagnosticaron esguince cervical… vaya marrón, como el que ha tenido un accidente de tráfico. Anduve con medicación, rehabilitación, reposo, semanas y semanas y nada. Seguía rígido y cada vez más cabreado, más frustrado y más desanimado. Quería escalar pero estaba convencido de que con el cuello así me iba a poner peor así que no iba. Al cabo de unos 3 meses me hicieron una resonancia cervical y descubrieron que tenía artrosis bastante desarrollada en las cervicales, no me explicaron por qué, porque no lo sabían, pero el caso es que mi columna estaba dañada y junto a mi constitución delgada hacía que la musculatura tuviera un sobreesfuerzo que me había llevado a esa contractura tan gorda.

Tardé 6 meses en empezar a escalar de nuevo, 6 meses de osteopatía y de intentar reconciliarme con mi cuerpo; pero en realidad no lo hice, lo que sentía era un cabreo inmenso por tener la columna mal con 21 años. 6 meses en los que ir a la facultad se me hacía un calvario, y ni disfrutaba de la carrera, estaba muy quemado, ni podía disfrutar de la escalada.

Cuando empecé a escalar de nuevo, fue un volver a empezar, básicamente llevaba tanto tiempo parado como había estado escalando, y tuve que volver a hacer V, V+, 6a, 6a+ poco a poco, para llegar al 6b en el que me había quedado anteriormente. Sin embargo no estaba bien, cada poco me daban contracturas en las cervicales o en las lumbares, tuve codo de tenista, esguinces en tobillos y muñecas. Mi autoestima estaba a la altura del bordillo, me sentía un niño de cristal, quería seguir escalando, pero estaba convencido de que mi genética no me iba a permitir seguir…

Me tiraba 3 o 4 semanas de buen avance, y luego cualquier lesión me hacía retroceder otras tantas… En esa lucha terminé la carrera, de milagro mejoré en la escalada, no me explico ni cómo. Había encadenado mi primer 7a en Septiembre de 2013 y cuando me ví con tiempo libre en verano de 2014 estaba motivadísimo para apretar, subir el grado y prepararme para estudiar para ser guía de escalada.

Sin embargo la vida tenía preparada otras experiencias para mí, no era el momento. En Agosto de 2014 todo estaba yendo como planeaba, había subido el grado a 7a+, y tenía las pruebas de acceso en un par de semanas, lo único es que tenía una molestia en las lumbares que no me dejaba en paz. Total, llevaba casi 4 años con dolor todos los días, así que seguí escalando y preparándome para las pruebas; además me había salido un currete en Decathlon que me permitió irme a vivir con mi pareja.

Mis pinitos en la séptima dimensión

A una sola semana de las pruebas de acceso al curso de técnico de montaña, estaba asegurando a un amigo en un sector de difícil acceso cuando sentí un crujir en mis lumbares y un dolor inmenso que no había sentido antes. Me quedé doblado literalmente, y me costó unas buenas dos horas poder llegar al coche, con toda la frustración, dolor y cabreo del mundo…

Cuando parecía que estaba arrancando, otra lesión gorda, y ahora las lumbares, ¡Qué coño! ¡Por qué carajos me pasa todo a mí! ¡No podrían dejarme en paz! En este caso estuve en cama como 10 días, 2 meses de baja en mi recién iniciado curro de Decathlon, y en el pozo más hondo a nivel emocional. En la exploración descubrieron que la artrosis no estaba solo en las cervicales, sino que me afectaba a toda la columna y en especial a la zona lumbar, de hecho tenía una pequeña fisura en una vértebra, ya soldada, que probablemente correspondiera al crujido que había tenido asegurando (no tuve caídas, ni movimientos bruscos ni nada de eso, solo estaba asegurando).

Poco a poco me recuperé, volví a trabajar, volví a escalar, pero emocionalmente no estaba bien… Conseguí curro en una constructora y empecé a trabajar 12 horas al día de Lunes a Viernes. Iba a trepar los fines de semana, pero la dinámica era la misma que la que había llevado el año anterior, muchas lesiones, muchas contracturas… Era una puta lotería, no sabía si iba a ir a disfrutar y encontrarme genial de la espalda o me iba a volver hecho una alcayata y tirarme 2 o 3 días en la cama.

Pero poco a poco seguía mejorando mi escalada contra todo pronóstico, alcancé 7b y varios 7as a vista. Ya te he dicho que desde el primer día supe que la escalada era para mí, y de hecho era lo que me hacía luchar y luchar, levantarme cada vez que tenía una lesión. No sé dónde estaría ahora mismo de no ser por la motivación que tenía por mejorar, dar con la clave de dónde estaba lo que me estaba jodiendo y volver a salir a la roca. Como tenía poca constancia, y no entrenaba, tenía que basar mi escalada en algo que no fuera la fuerza física, y fui empezando a desarrollar técnicas mentales que elevaban mi juego por encima de gente con mucha mejor forma física y experiencia.

En 2016 estaba muy harto del curro, pero estaba aterrorizado por asumir que de verdad no quería trabajar de ingeniero de caminos, que había “desperdiciado” 7 años de mi vida en algo que no me gustaba. Es una contradicción enorme, que ahora veo con claridad, pero en su momento no lo supe ver. Pensaba que el problema era España, que con la crisis cobraba una miseria y decidí emigrar a Australia para trabajar de lo mismo en mejores condiciones.

De nuevo la vida tenía sorpresas preparadas para mí, como yo no quería hacer caso a las señales que me daba pues las intensificó. Empecé un curro en Sydney en el que curraba 60 horas a la semana de Lunes a Sábado. No me gusto una mierda desde el primer día, sin embargo caí en la trampa del dinero y la responsabilidad. Cada vez que quería salir me aumentaban el sueldo, vivía peor pero cobraba más. Escalaba poquísimo y era muy infeliz, pero estaba haciendo lo que tenía que hacer ¿no?

También hubo muy buenos momentos en Australia

Mi empresa acabó trasladándome a una ciudad a 5000 km, y la mañana de mi cumpleaños del año pasado, en Agosto, me ví a las 4 y media de la mañana, en mi coche, vestido de naranja fosforito, yendo a currar a una refinería en mitad de Western Australia, enfermo, cabreado, sin escalar en roca desde dios sabe cuando… No sé explicarte cómo ocurrió, como dice Tony Robbins, es en momentos de decisión cuando se forja tu destino. Pues ahí mismo pare el coche en el arcén y tomé una decisión, se acabó. Se acabó estar enfermo, se acabó dejarme llevar por las circunstancias, se acabó sentirme atrapado, se acabó no escalar, se acabó el levantarme cansado por la mañana. Si seguía así me iba a convertir en un anciano de 30 años. ¡BASTA!

Fui a trabajar pero todo había cambiado… Todo y nada, el cambio estaba en mi mente, pero era mi mente la que interpretaba la realidad y la que me había aprisionado. Decidí empezar a entrenar, mi mente y mi cuerpo. Decidí dejar el curro cuando fuera económicamente viable, y decidí prepararme para poder compartir con quien quiera escucharlo, cómo la escalada ha sido para mi un pilar en tiempos duros y como puede hacerte sacar lo mejor de ti día tras día.

Desaté mi potencial en la roca. Carbon Dogs 7b+

Después de un año de estudio intensivo de la psicología de la escalada, ahora se identificar las técnicas y herramientas que yo usé de forma inconsciente para dar lo mejor de mi y progresar cuando no tenía otra cosa de la que tirar.

Además he aprendido a disfrutar en la roca mucho más que en los 7 años anteriores, y no solo eso, sino que en un año he pasado del 7b al 7c+! Y estoy entrenando todo lo que puedo para hacer octavo grado en 2019. Fíjate, casi 8 años escalando para llegar a 7b, y solo uno para pasar a 7c+! y eso que cada vez es más difícil avanzar en el grado!

Ese es el poder de tu mente, pasar de estar enfermo a estar sano, a tener una psicología de hierro, a disfrutar y agradecer cada día que vas a la roca.

Esta es mi historia, y espero poder ayudarte a que también sea la tuya, pero de forma directa, saltándote los 7 años que me ha costado a mí darme cuenta y desarrollar estas herramientas.

¡Ahora disfruto más que nunca!

¡Soy feliz, y eso es lo más importante!

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